viernes, 14 de marzo de 2014

El precio de la autonomía

Una de las preguntas que se hacen con más frecuencia quienes aspiran a trabajar como traductores autónomos en España, es el coste de su actividad y el nivel de los beneficios que se pueden obtener.
Me limitaré a comenzar con los costes que se corresponden con los impuestos y la seguridad social. Si un traductor factura un mes un solo trabajo por valor de 1.000 euros, debe deducir 210 euros (21% del IRPF) y (como mínimo) 261 euros de la seguridad social, lo que le deja 529 euros para asumir los demás gastos.
Esa es la razón por la cual, para asumir los gastos de manutención y alojamiento, equipamiento, telecomunicaciones, recalificación, seguro médico, plan de pensiones, diccionarios, vacaciones, etc.), hay que facturar mucho más de 1.000 euros al mes.
La cifra depende de nuestras necesidades, pero, por lo menos, hay que estar preparados para pagar una cuota fija a la seguridad social, se facture o no se facture.

[Imagen: Paul Vos: El recaudador de impuestos, 1543, óleo sobre tela.]


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