viernes, 17 de enero de 2014

Acerca del respeto y la gratitud

Nuestros clientes merecen nuestro respeto. En mi política de buenas prácticas expreso «Compórtese siempre amable y cortésmente, y sea receptivo a las críticas constructivas.» [1]
Por otra parte, nuestros clientes también merecen nuestra gratitud por la confianza que depositan en nosotros cuando nos encargan un trabajo.
Pero, a veces, se olvida que estas actitudes deben ser recíprocas. Algunos relegan que un traductor suele ser un profesional calificado y experimentado que también merece respeto y gratitud porque buena parte del pensamiento universal ha sido retransmitido por ellos desde hace varios siglos.
Se dice que la frase «Traductor, traidor» —sobradamente esgrimida para menospreciar el trabajo de los traductores— es parte de un comentario acerca de una traducción de Dante al francés. Sin embargo, no es menos cierto que su autor probablemente fuera incapaz de leer toda la literatura mundial en su lengua original. Tal vez hubiera sido más elegante decir: «Gracias, traductor, por tu esfuerzo anónimo y mal reconocido.»

[1] Ver «Consejos prácticos: Buenas prácticas en traducción», 16 de septiembre de 2011.


[Imagen: Giovanni Bellini: San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes)  leyendo, 1505, óleo sobre madera.]

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