viernes, 4 de junio de 2010

Churchill: Un discurso de 1940

Sir Winston Churchill fue uno de los personajes más determinantes en la historia mundial del siglo veinte. Hoy, 4 de junio, se conmemora el setenta aniversario de su discurso «Combatiremos en las playas», pronunciado ante la Cámara de los Comunes, en uno de los momentos más críticos de la historia de Gran Bretaña. En 2008, traduje Debemos defender nuestra isla cueste lo que cueste y otros discursos. Entre las alocuciones incluidas, se encuentra ese discurso del día 4. A continuación, reproduzco sus palabras finales, que resultan reveladoras de la fortaleza espiritual que lo hizo sobresalir como uno de los jefes de estado europeos más notables de todos los tiempos.

Combatiremos en las playas
(Cámara de los Comunes, 4 de junio de 1940)

[…] Personalmente, tengo confianza en que, si todos cumplen con su deber, si nada se abandona, y si se toman las mejores disposiciones —como se están tomando— nos demostraremos a nosotros mismos una vez más que somos capaces de defender nuestro hogar insular, capear el temporal de la guerra y sobrevivir la amenaza de la tiranía durante años, si fuese necesario, y solos, si fuese necesario. En todo caso, eso es lo que vamos a tratar de hacer. Ésa es la determinación del gobierno de su majestad, y de cada uno de sus miembros. Ésa es la voluntad del parlamento y de la nación. El imperio británico y la república francesa, unidos en su causa y en su necesidad, defenderán hasta la muerte su suelo natal, ayudándose como buenos camaradas hasta el máximo de sus fuerzas. Aunque grandes extensiones de Europa y muchos estados viejos y famosos hayan caído o puedan caer en el puño de la Gestapo y de todo el aparato odioso del dominio nazi, no flaquearemos ni desfalleceremos. Seguiremos hasta el final. Combatiremos en Francia. Combatiremos en los mares y en los océanos. Combatiremos con confianza y fuerza crecientes en el aire. Defenderemos nuestra isla, no importa lo que cueste. Combatiremos en las playas. Combatiremos en los puntos de desembarco. Combatiremos en los campos y en las calles. Combatiremos en las colinas. No nos rendiremos nunca. Incluso —y es algo que no me creo un solo momento—, si esta isla o una parte considerable de ella estuviese ocupada y hambrienta, nuestro imperio de ultramar, armado y protegido por la flota británica, continuaría la lucha, hasta que, cuando Dios lo decida, el nuevo mundo, con toda su fuerza y su poder, dé el paso al frente para rescatar y liberar al viejo continente.

[En la imagen: Sir Winston Churchill: Debemos defender nuestra isla cueste lo que cueste y otros discursos, Colección Las Voces de la Democracia 02, PMI S.A., 2008.]

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