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viernes, 9 de septiembre de 2016

Traducciones clásicas al inglés

Desde el 28 de mayo de este año, he estado publicando en mi blog en inglés una serie de entradas acerca de traducciones al inglés de obras clásicas.
Hasta la fecha, he incluido entradas sobre las obras siguientes:
Sun Tzu: The Art of War (annotated translation by Lionel Giles, Luzac & Co., London, 1910).
Aristotle: Ethics (translated by D. P. Chase, Walter Scott Publishing Co., London, 1890).
Aristotle: Politics (translated by William Ellis, George Routledge & Sons, London, 1895).
Plato: The Republic (translated by Benjamin Jowett, Oxford Clarendon Press, 1888).
Los interesados, pueden seguir estos textos en: http://fernandonapoles.wordpress.com

[Imagen: Pieter Brueghel: La torre de Babel, óleo sobre madera, 114 × 155 cm (1563).

viernes, 29 de abril de 2016

Diccionario escolar

En abril, toca hacer balance del primer trimestre del año, durante el cual trabajamos guías de viaje, libros de cocina, de empresariales y de deportes. Sin embargo, uno de los trabajos más gratificantes fue traducir al inglés las nuevas entradas —y de hacer su corrección ortográfica y tipográfica en el glosario español-inglés— de la reedición del Diccionario Primaria Lengua Española Anaya Vox, diccionario escolar con el que ya habíamos colaborado antes.
La obra incluye, entre otros elementos, más de 13.500 entradas, más de 23.500 definiciones y un glosario con las traducciones al inglés de todas las entradas en español.
Es un bonito trabajo destinado a la educación de los niños.

[Imagen: Diccionario Primaria Lengua Española Vox, Larousse Editorial, 2016.]


viernes, 12 de febrero de 2016

Decir que no: otra experiencia

Las relaciones con los clientes son un tema recurrente en Cuaderno de Trabajo. Tiene que ser así porque son la base de la actividad profesional de un traductor autónomo. Hay que prestarles la mayor atención, aunque, cuando no son todo lo armoniosas que debieran ser, requieren más cuidado.
Las relaciones positivas, fluidas y, sobe todo, equitativas, no presentan ninguna dificultad. Simplemente, siguen su curso normal. Lo que sí requiere cierto estado de alerta es cuando se produce un desequilibrio excesivamente favorable al cliente que pueda culminar en una actitud abusiva. Entonces es cuando hay que saber —y correr también el riesgo de— decir que no.
Se dice no, básicamente, cuando, de una sola vez, un cliente pretende pagar tarifas bajas, exige plazos breves de entrega de los trabajos terminados, entrega sus trabajos con una baja calidad de presentación, y dilata las fechas de los pagos.

[Imagen: Domenico Ghirlandaio: San Jerónimo en su gabinete, fresco, 184 × 119 cm (1480).


viernes, 22 de enero de 2016

¿Traductor o revisor? Una experiencia

Me parece que exponer este tipo de situaciones es una buena experiencia para compartir con los colegas más jóvenes y recién llegados a la profesión. Porque todavía hay algunos clientes prospectivos que no tienen claro cuál es el valor real de una traducción. O quizá sí lo tienen.
La semana pasada recibí la llamada de uno de estos posibles clientes. Me preguntó si podía hacerle la revisión de un texto traducido por él mismo. Lógicamente, rechacé amablemente su encargo, tal como hicieron otros traductores que había contactado antes, según él mismo me informó.
Nunca he sabido cuáles son las capacidades de esta persona para hacer una traducción, pero deben de ser escasas cuando él mismo creyó necesario solicitar la revisión de un traductor profesional. Tampoco tengo claro por qué no acudió a un profesional para traducir su texto en primer lugar.
Sin embargo, sí tengo claro por qué los traductores rechazamos ese tipo de encargo. Es por una cuestión de oficio y de tarifas. Primero, es una cuestión de oficio. Si alguien se cree capaz de traducir, magnífico. Es que, en el fondo, supone que no necesita un traductor. Cree que lo que necesita es un corrector de estilo. Segundo, es una cuestión de tarifas. Si alguien traduce un texto él mismo para ahorrarse tener que pagar la tarifa más alta de una traducción, y pagar en cambio una tarifa mucho más baja por una revisión que convertiría ese texto suyo en el que no confía en un trabajo bien hecho, los traductores lo sabemos y no aceptamos depreciar nuestro trabajo.

[Imagen: Alberto Durero: Der heilige Hieronymus im Gahäus [San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes) en su gabinete], 1514, grabado.]


viernes, 25 de diciembre de 2015

2015: Perfiles temáticos

En esta última entrada de 2015, hago balance del trabajo del año. Tal como esperaba, la diversificación temática, más que la especialización, sigue siendo la mejor fórmula para continuar trabajando en condiciones de crisis económica.
Incluyo, por lo tanto, la lista (en orden alfabético) de los temas que hemos traducido y editado a lo largo de este año: administración, autoayuda, bienestar físico, botánica y jardinería, caminatas, cocina y nutrición, catálogos editoriales, consejos para viajeros, consejos sobre fotografía, cosmética, diccionarios escolares, docencia, enfermería, ensayo, guías de viaje, literatura infantil y novelas.
En términos numéricos, las guías de viaje siguen siendo la temática más frecuente.
¡Felices fiestas!

[1] Ver «2014: Perfiles temáticos», 26 de diciembre de 2014.

[Imagen: Giovanni Bellini: San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes)  leyendo, 1505, óleo sobre madera.]


viernes, 27 de noviembre de 2015

Caminatas, excursiones y paseos

El sello Grijalbo (Penguin Random House) acaba de publicar 1001 caminatas que hay que descubrir antes de morir.
Una vez más, he trabajado en colaboración con otros colegas en una traducción para esta serie. En esta ocasión, fueron las páginas 214–265, 484–533 y 738–839 de esta obra editada originalmente en inglés por Barry Stone. Se trata de un libro ilustrado sobre excursiones campestres, senderos patrimoniales, paseos costeros, sendas de montaña y caminatas urbanas.
Otras traducciones de este tipo para este sello fueron: Robert Dimery (ed.) 1001 canciones que hay que escuchar antes de morir; Michael Bright: 1001 lugares que hay que visitar antes de morir; Quentin Blake y Julia Eccleshare (eds.): 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer; Julian Patrick (ed.): 501 grandes escritores; y Robert Farthing (ed.): 501 grandes artistas. [1]

[1] Ver «Cuba traducida», 30 de octubre de 2009; «Guía de grandes artistas», 26 de febrero de 2010; «Guía de grandes escritores», 5 de marzo de 2010; «Guía de literatura para niños», 10 de diciembre de 2010; y «1001 canciones», 4 de marzo de 2011.

[Imagen: Barry Stone (ed.): 1001 caminatas que hay que descubrir antes de morir, Grijalbo, 2015.]


viernes, 9 de octubre de 2015

Mala praxis, mal cliente (2)

En la entrada anterior, comenté el caso de una profesional autónoma y su relación difícil con un cliente que le pagaba mal, que no pagaba en la fecha prevista, cuyos textos eran de baja calidad y que le daba poco tiempo para hacer los trabajos. [1] Hace unos días, supe que, después de que no le habían pagado todavía dos facturas atrasadas, rechazó un nuevo encargo. La reacción de este cliente fue sentirse, cuando menos, ofendido.
Aprovecho el desenlace de este asunto para observar que la «pérdida» de este cliente no es tal. Quien pierde ha sido él, que ha desperdiciado la posibilidad de seguir contando con la colaboración de una profesional con una sólida formación académica y muchos años de experiencia en su actividad, acompañados por un alto nivel de calidad y una puntualidad constante en sus entregas.
Algo va mal en una empresa que no cuida sus relaciones con sus colaboradores más competentes. Percibo que la idea de que siempre hay alguien parado para hacer el trabajo en cualesquiera condiciones, prima en estas malas praxis y priva a algunas empresas del nivel de calidad que sus producciones necesitan.

[1] Ver «Mala praxis, mal cliente», 11 de septiembre de 2015.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Mala praxis, mal cliente

A una colega que presta servicios editoriales la llamó hace poco un nuevo cliente. Los resultados de esta relación han sido los siguientes: paga mal, no paga en la fecha prevista (hay que recordarle que no ha hecho los pagos), los textos son de baja calidad (muchos errores y erratas para corregir) y da poco tiempo para hacer los trabajos. Me parece un buen ejemplo de un cliente que hay que descartar.
En octubre de 2011, publiqué una entrada en este blog donde expuse la idea que tengo de un buen cliente y una conclusión. Para mí —publiqué en esa ocasión—, «[…] un buen cliente:
A. Acepta y paga tarifas justas.
B. Paga puntualmente.
C. Presenta textos de buena calidad.
D. Solicita plazos de entrega razonables.
E. Solicita exactamente lo que quiere, porque sabe lo que quiere.
F. Está siempre disponible para aclarar dudas.
G. Respeta a sus traductores y valora sus servicios.
H. Establece relaciones consideradas, honradas y transparentes.
I. Acredita el trabajo de sus traductores y respeta sus derechos (copyright).
J. Establece relaciones a largo plazo.
Si encontramos clientes que no son así, es preferible no tenerlos.» [1]
Cuatro años después, vuelvo sobre el tema porque sigue siendo válido que las  malas prácticas son el retrato robot de un mal cliente.

[1] Ver «Consejos Prácticos: Clientes (2)», 14 de octubre de 2011.

[Imagen: Abraham Bosse. Taller de impresor, c. 1642, grabado.]


viernes, 26 de junio de 2015

Guía ilustrada de Barcelona

Barcelona: Sketches to Remember acaba de salir al mercado. Es mi traducción al inglés de la obra Barcelona: Esbozos para recordar, de Gonzalo Rueda. Se trata de una novedosa guía ilustrada de 62 páginas sobre algunos de los sitios más importantes de la ciudad, con breves textos de contenido descriptivo e histórico. Incluye más de veinte lugares de interés: sitios romanos y medievales, iglesias y palacios del Barrio Gótico, la Catedral, la Rambla, la Sagrada Familia, edificios de estilo modernista, Montjuïc, museos, sedes de los Juegos Olímpicos de 1992 y el Camp Nou, entre otros.
En su «Presentación», el autor la define como «una obra pensada para disfrutar del recuerdo de la visita a Barcelona [y] un obsequio o una invitación para quien todavía no la ha visitado.»

[Imagen: Gonzalo Rueda: Barcelona: Sketches to Remember (trad. Fernando E. Nápoles Tapia), Larousse Editorial, 2015.]


viernes, 8 de mayo de 2015

Encargos claros para traductores

A veces, hay clientes que tienen prisa. Y, cuando se trata de traducciones urgentes, la prisa se refleja más en la forma de hacer el encargo que en los plazos de entrega solicitados.
Un traductor profesional es capaz de cumplir plazos urgentes. Está preparado para eso, aunque ese tipo de traducción no sea la más habitual.
Lo que suele complicar las cosas es la ambigüedad con la que se expresa a veces el encargo cuando hay premura y eso suele ser causa de confusiones.
¿Qué necesita saber un traductor para afrontar un trabajo urgente? Por supuesto, mucho más que una fecha o una hora de entrega. Necesita explicaciones claras de lo que quiere el cliente.
La falta de claridad en los encargos genera complicaciones y los consiguientes retrasos. Un cliente que se toma tiempo para redactar un correo-e o telefonear con instrucciones precisas de lo que quiere, ahorra tiempo y asegura que su traducción se haga rápido y sin interrupciones.
Ese es el primer paso —el suyo— para lograr puntualidad y calidad. 

[Imagen: Pieter Brueghel: La torre de Babel, óleo sobre madera, 114 × 155 cm (1563).


viernes, 1 de mayo de 2015

Formación y experiencia

Hace un par de semanas, expuse sobre el tema «Experiencias del traductor independiente» en el Master de Traducción Biomédica y Farmacéutica que ofrece el Instituto de Educación Continua de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Se asociaban allí dos aspectos fundamentales en la preparación de un traductor de cualquier especialidad: la formación y la experiencia.
Hace más de 50 años, cuando daba mis primeros pasos en la profesión, carecíamos de los cursos que hoy se ofrecen para preparar traductores, y la experiencia práctica era algo básico a la hora de seleccionar alguno de estos profesionales.
Las cosas han cambiado. Los alumnos llegan cada vez más preparados a los masteres y postgrados. La formación de hoy compensa la falta de experiencia de los principiantes y pone a disposición del mercado laboral profesionales mucho más aptos para realizar buenos trabajos de traducción desde el mismo comienzo de sus carreras.
La experiencia, que solo llega con el tiempo, empieza a ocupar ahora un segundo lugar en el proceso de valoración de los traductores, que cuentan hoy con una mejor preparación académica.
Pero hay una contradicción: mientras sube la calificación, bajan los salarios y las tarifas.

[Imagen: Giovanni Bellini: San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes)  leyendo, 1505, óleo sobre madera.]


viernes, 20 de marzo de 2015

¿Pan o libros?

Ahora, esa es la cuestión. Porque, en las últimas semanas, una de las grandes casas editoriales radicadas en Barcelona ha informado a sus colaboradores por correo-e su decisión de aplicar nuevas tarifas —más bajas— de traducción y corrección.
Las protestas y las manifestaciones de preocupación de los colaboradores dieron lugar a una explicación basada en la caída del 36% del mercado del libro desde 2009, con lo que se justifica la medida. Conviene recordar aquí que las tarifas de traducción literaria en España, aún antes de la crisis, ya estaban entre las más bajas de Europa. [1]
Las nuevas tarifas se incluyen dentro de una política general de disminución de costes en España, que aplica reducciones salariales con la consiguiente baja del consumo que, en el mercado del libro, se manifiesta ya con ese 36%.
La lógica parece indicar que cuando, en una sociedad de consumo, se consume menos, bajar aún más el poder adquisitivo del consumidor genera aún menos consumo, y no todo lo contrario.
Dar respuesta a la disyuntiva del título de esta entrada no requiere mucho análisis.  

[1] Ver «Tarifas de traducción literaria», 6 de agosto de 2010; y Esther Allen (ed.): Ser traducido o no ser. Informe PEN / IRL sobre la situación internacional de la traducción literaria, Universidad Ramon Llul, Barcelona, septiembre de 2007.

[Imagen: Eugène Delacroix: Hamlet y Horacio en el cementerio, 81 × 66 cm, óleo sobre lienzo, 1839.


viernes, 13 de marzo de 2015

Tendencias reales (2)

Acabo de terminar los primeros trabajos de 2015: la traducción al inglés de una guía de Barcelona y la traducción en colaboración al español de 200 páginas de un libro de caminatas.
Hace un año y medio, publiqué una entrada con este mismo título acerca de mi percepción sobre las nuevas tendencias de los encargos de nuestros clientes hasta el tercer trimestre de 2013. En ella comentaba que: «Lo que más ha llamado mi atención […] son las cifras relacionadas con las temáticas solicitadas: las guías de viaje y los libros de cocina representan 69% del total [facturado].» [1] Añado que, al año siguiente —en 2014— trabajamos un total de 30 guías de viaje y 4 libros de cocina.
De mantenerse la tendencia este año, volverán a ser una importante fuente de ingresos entre el total de las temáticas trabajadas.

[1] Ver «Tendencias reales», 11 de octubre de 2013.

[Imagen: Albert Dürer: Viajero y perro, xilografía, siglo xv.]


viernes, 6 de febrero de 2015

¿Traducir como Procusto?

Hace años que en las editoriales españolas se ha venido estableciendo la norma de maquetar las traducciones de algunos títulos sobre el mismo diseño de página del libro original. Es una especie de «copia fiel» que no tiene en cuenta las diferencias de extensión en uno y otro texto en la lengua de partida y en la de llegada.
La traducción se convierte en algo más que eso. Es traducir y además editar para recortar el texto traducido y ajustarlo al espacio del original con la consiguiente pérdida de parte del contenido escrito por el autor.
No sé hasta qué punto tiene sentido perder texto para ahorrar espacio de esta forma. Hay otras maneras de resolverlo. Pero no dejo de sentirme como Procusto, el mítico personaje clásico griego que cortaba los trozos de quienes sobresalían de la cama.

[Imagen: Teseo mata a Procusto en una pintura en el fondo de una cílica ática de figuras rojas, c. 440 a.C.]



viernes, 26 de diciembre de 2014

2014: Perfiles temáticos

Como esta es la última entrada de 2014, es el momento oportuno para hacer balance del trabajo del año.
Ya no me sorprende la variedad temática. Desde los primeros efectos negativos de la crisis en el sector de la traducción y la edición de la economía española, [1] la diversificación temática, más que la especialización, han sido la mejor fórmula para continuar trabajando.
Lo evidencia la lista (en orden alfabético) de los temas que hemos traducido y editado en el año que finaliza. Las temáticas han sido: agendas, botánica, catálogos editoriales, cocina, docencia, guías de viaje, jardinería, literatura infantil, lógica, manuales de conversación para viajeros, nutrición, páginas web, publicidad y traumatología.
En términos numéricos, las guías de viaje han sido la temática más frecuente.

[1] Ver Blanca Cia: «El sector editorial pierde 1.000 millones en cuatro años», El País, 12 de diciembre de 2014.

[Imagen: Giovanni Bellini: San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes)  leyendo, 1505, óleo sobre madera.]


viernes, 27 de junio de 2014

Reforma fiscal

El Ministerio de Hacienda español informó el lunes acerca de las rebajas fiscales que se han previsto para los años 2015 y 2016.
La mayoría de los traductores autónomos —que hemos ido transitando de 15%, a 18% y a 21% de IRPF en los últimos años— pagaremos, a partir de enero de 2015, 20%. Es decir, la reforma fiscal nos rebaja un punto las deducciones.
Visto en términos prácticos, seguirán deduciéndonos una quinta parte de nuestra facturación.

[Imagen: Paul Vos: El recaudador de impuestos, 1543, óleo sobre tela.]


viernes, 20 de junio de 2014

Feria del Libro de Madrid 2014 (4)

La Feria cerró sus actividades el pasado domingo 15 con un 5% más de ventas que en 2013. Ese año habían aumentado 9,3% con respecto al año anterior. Este 5% de 2014 fue un leve alivio a una situación que, en tiempos de crisis, ha hecho que, desde 2008, los ingresos del sector hayan caído 40%.
El sector del libro aguanta la crisis, pero a duras penas y muchos se esmeran en publicar datos y estadísticas, y en analizar sus causas.
Entre las estadísticas, he encontrado unos datos muy reveladores publicados recientemente. Informan «cómo se reparte el dinero de la venta de un libro»: 10% para el autor, 25–35% para el editor, 30–35% para el distribuidor y 30–35% para el librero. [1]
Pero ¿cuánto recibe el traductor? Parece que ni siquiera cuenta. [2]

[1] Winston Manrique, Sciammarella y Rodrigo Silva: «Los eslabones de la creación y la producción de un libro», diario El País, edición digital, 11 de junio de 2014.
[2] [Ver «Feria del Libro de Madrid 2014», 30 de mayo de 2014, «Feria del Libro de Madrid 2014 (2)», 6 de junio de 2014, «Feria del Libro de Madrid 2014 (3)», 13 de junio de 2014 y «Traduciendo entre bastidores», 15 de junio de 2012.

viernes, 13 de junio de 2014

Feria del Libro de Madrid 2014 (3)

Entre lo poco que ha habido en la feria relacionado con las traducciones, se incluyeron, esta semana, la mesa redonda «Escribir en euskera, publicar en castellano» en la que participaron Josu Zabaleta (1948), Premio Nacional de Traducción en 2013, y el también traductor Karlos Cid; además de la presentación de la editora y traductora Cristina Núñez Pereira sobre literatura infantil [1]

[1] Ver «Feria del Libro de Madrid 2014», 30 de mayo de 2014, «Feria del Libro de Madrid 2014 (2)», 6 de junio de 2014 y «Traduciendo entre bastidores», 15 de junio de 2012.


viernes, 6 de junio de 2014

Feria del Libro de Madrid 2014 (2)

Como es habitual, la presencia de los traductores en la feria ha sido exigua hasta el momento en que se escriben estas líneas. [1] Solo he encontrado la participación de Antonio Rivero Taravillo (1963) en la presentación de su traducción de la biografía Teresa de Ávila, publicada originalmente en inglés, en 1951, por la escritora irlandesa Kate O’Brien (1897–1974). [2]
Convine recordar que 15,7% de los libros publicados en España en 2013 fueron traducciones.

[1] Ver «Feria del Libro de Madrid 2014», 30 de mayo de 2014 y «Traduciendo entre bastidores», 15 de junio de 2012.
[2] Kate O’Brien: Teresa de Ávila (trad. Antonio Rivero Taravillo), Vaso Roto Ediciones, 2014.]


viernes, 23 de mayo de 2014

El Quijote: La traducción de Edith Grossman

Hace unas semanas, con motivo del fallecimiento de Gabriel García Márquez, publiqué una entrada acerca de su traductor, Gregory Rabassa. [1]
Hoy quiero publicar acerca de su traductora: Edith Grossman, que ha sido también responsable de las versiones al inglés de obras de otros autores importantes de la literatura hispana.
Entre los escritores traducidos por Grossman se encuentran —además de García Márquez— Mario Vargas Llosa, Mayra Montero, Ariel Dorfman, Augusto Monterroso, Jaime Manrique, Álvaro Mutis, poetas clásicos del Siglo de Oro español y Góngora. Aunque su traducción más compleja tal vez haya sido Don Quijote, de Cervantes.
Una búsqueda entre las críticas literarias de su trabajo, arrojan siempre una evaluación favorable de quien ha sabido ser fiel a la obra que traduce. Es un buen ejemplo de traducción recomendable para mis jóvenes colegas de habla inglesa. [2]

[1] Ver "El traductor de Gabriel García Márquez", 25 de abril de 2014.
[2] Ver también "Edith Grossman: 'La traducción es un oficio raro'", 18 de enero de 2010.

[Imagen: Miguel de Cervantes: Don Quixote, HarperCollins, 2003.]