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viernes, 28 de marzo de 2014

100 alimentos que curan: nueva edición

El sello Grijalbo (de Penguin Random House) acaba de publicar una nueva edición (con nuevo formato y nueva cubierta) de mi traducción al español de The Top 100 Healing Foods, de Paula Bartimeus.
Esta traducción ya había tenido dos ediciones anteriores en 2009 y 2011 con el título 100 alimentos que curan. [1]
La obra trata de las propiedades medicinales de varios alimentos que no solo «ayudan a prevenir dolencias comunes, sino que también pueden contribuir a protegernos de enfermedades degenerativas crónicas». Incluye recetas de fácil preparación y listas con sus nutrientes.
Los productos proceden de varias regiones del mundo e incluyen vegetales, frutas, granos, judías, legumbres, frutos secos, semillas, hierbas aromáticas y especias.

[1] Ver «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010 y «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011.

[Imagen: Paula Bartimeus: 100 alimentos que curan, Grijalbo, reedición, 2014.]


viernes, 29 de noviembre de 2013

Comer «en chino»

En estos días, estoy traduciendo una novela. La trama se desarrolla en China y en ella se mencionan varios platos de la cocina de ese país. Es una cocina que suma varias tradiciones regionales.
La traducción me abrió el apetito y hoy he buscado en mi «catálogo» de platos que me gusta cocinar y, de una lista de 234 recetas, he escogido esta caldereta china de marisco, que incluye langostinos, mejillones, cebolla, bambú, zanahoria, brécol, brotes de soja, jilote, puerro, pimiento, setas, guisantes, zumo de limón, aceite de sésamo, jengibre, curry, azúcar, salsas de soja y de ostras, y vino de arroz.

[1] Para información sobre libros de cocina traducidos por mí, ver: «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011; «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011; «Nueva traducción de cocina: cenas»; 2 de marzo de 2012; «Nueva traducción de cocina: sopas», 9 de marzo de 2012; «Nueva traducción de cocina: postres», 16 de marzo de 2012.

[Imagen: Caldereta china de mariscos. Foto tomada de mi «catálogo» de platos que me gusta cocinar, 9 de marzo de 2013.]


viernes, 20 de septiembre de 2013

Comida, cultura y traducción

La Universidad de Bolonia ha decidido organizar la Primera Conferencia Internacional sobre la Comida y la Cultura en la Traducción. Se llevará a cabo en Bertinoro (Forli, Italia) entre el 22 y el 24 de mayo de 2014.
Ya he publicado antes para vindicar la importancia de la traducción relacionada con la alimentación, [1] porque la gastronomía siempre ha formado parte de la cultura. Tanto es así, que algunas recetas de cocina ya aparecen incluidas en registros escritos desde el segundo milenio a. C., en la antigua Mesopotamia.
Habrá que seguir muy de cerca los resultados de este congreso.

[1] Para leer otras entradas, teclear «Gastronomía» en el buscador de este blog.

[Imagen: Edward Caslan: «La Soupe» [La sopa], publicado en The Illustrated London News, 25 de noviembre de 1871, grabado.]


viernes, 4 de enero de 2013

Vindicación de los libros de cocina

Hace algunos meses, leí con algo de sorpresa las palabras siguientes, publicadas por el profesor B. J. Epstein: «Doy clases en un master en traducción literaria. Cada año vienen estudiantes con la esperanza de que, una vez obtenido el diploma, serán capaces de dedicarse a trabajar tiempo completo como traductores de poesía, obras de teatro u otras. Cada año, algunos de ellos vienen y adoptan un aire despectivo hacia las personas que traducen manuales para usuarios, libros de cocina o informes financieros, y juran que no serán uno de esos. […] Por supuesto, me siento un poco dolido y sorprendido por la forma en que se burlan de todo lo que no sea traducción literaria (un alumno dijo textualmente: “¡Yo nunca me rebajaría a traducir libros de cocina!”, incluso después de que yo hubiese mencionado cuántos libros de cocina había traducido). Pero lo más importante es que me preocupa qué será de estos alumnos cuando lleguen al “mundo real”, armados con sus diplomas de master en traducción literaria, con la esperanza de poder vivir de ese trabajo.» [1]
Lo recordé mientras terminaba de hacer un balance del año 2012 y descubrí que habíamos facturado un total de 21 libros de cocina traducidos o revisados y corregidos, que representan una parte importante de nuestro trabajo editorial de ese año.
Aunque me considero básicamente traductor y revisor de estilo de textos científicos, traduje mi primer libro de cocina en 1997. [2] Desde entonces, los libros y las recetas de cocina han sido una fuente importante de los ingresos familiares por concepto de traducción y edición. [3]
Estoy de acuerdo con el profesor Epstein. Lo que ocurre en el «mundo real» es muy diferente de lo que se espera en un aula. Por otra parte, nadie se «rebaja» traduciendo un tema; excepto, cuando lo hace de manera poco profesional.

[1] “The Next Generation of Translators” [La nueva generación de traductores], publicado por B. J. Epstein en su blog Brave New Words, 6 de abril de 2012.
[2] Ver Nitza Villapol: Cuban Cuisine, Editorial José Martí, 1997.
[3] Más sobre mis traducciones de libros de cocina en: «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011; «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011; «Nueva traducción de cocina: cenas»; 2 de marzo de 2012; «Nueva traducción de cocina: sopas», 9 de marzo de 2012; «Nueva traducción de cocina: postres», 16 de marzo de 2012.

[Imagen: Edward Caslan: La Soupe [La sopa], publicado en The Illustrated London News, 25 de noviembre de 1871, grabado.]

viernes, 29 de junio de 2012

Cocina cubana: terminología


Taína preparando casabe

Una entrada reciente acerca de la cocina caribeña de Cuba [1] ha despertado interés entre algunos de mis colegas acerca de la cocina cubana y su terminología. A continuación publico una lista de mis traducciones y versiones adaptadas de unos cuantos platos, postres y bebidas cubanos. [2]
Ajiaco criollo: Cuban Creole vegetable soup; alegría de coco: coconut sweetmeat; aporreado de bacalao: shredded salt codfish stew; arepa: hot cake, pancake; atropellado matancero: Matanzas-style coconut sweetmeat; bakán: green plantain pie; boniatillo: sweet potato sweetmeat; casabe: cassava bread; cascos de guayaba: guava halves in syrup; champola: sour sop cold beverage; chatinos, tostones: fried green plantain rounds; chicharritas, mariquitas: green plantain chips; chilindrón: lamb stew; chivirico: pastry strip fries; congrí: rice and kidney beans; coquimol: coconut topping, coconut cream; cusubé: corn flour tart; frita: hamburger; fufú de plátano: mashed boiled green plantain; gandinga: offal stew (mostly pork or mutton tongue, liver, kidneys, heart, lungs and upper portion of the trachea); garapiña: pineapple (rind) cold beverage; hayaca, tallullo, tamal: tamale; machuquillo: mashed fried green plantain (with fried pork trimmings and cracklings); majarete: sweet maize pudding; malembe: pineapple and soda cold beverage; manjar blanco: cornmeal pudding; masarreal: guava shortcake; melcocha: taffy; mermelada de guayaba: guava jelly; mojo criollo: Creole pickling sauce, Creole dressing sauce; mondongo: tripe stew; moros y cristianos: rice and black beans; palanquetas: molasses and toasted cornmeal balls; picadillo: mincemeat; pionono: mincemeat-filled ripe plantain rolls; plátano maduro frito: fried ripe plantain rounds: plátanos en tentación: fried and caramel-glazed ripe plantains; ropa vieja: shredded boiled and stewed beef; sofrito: fried sauce; tamal en cazuela: tamale dough; vaca frita: shredded boiled and fried beef.

[1] Ver «Cocina caribeña de Cuba», 1 de junio de 2012.
[2] Esta lista es el resultado de una búsqueda en mis notas de 1997–1999 para preparar mi traducción de Nitza Villapol: Cuban Cuisine, Editorial José Martí, 1997, y Nitza Villapol: Cuban Flavor. Typical Creole Cuisine Recipes, Editorial José Martí, 1999.

[Imagen: Ottón A. Suárez: Taína preparando casabe. Ilustración tomada de su libro El día y la noche del taíno, Editorial Gente Nueva, 2001, p. 189.]

viernes, 1 de junio de 2012

Cocina caribeña de Cuba


Ajiaco criollo

Uno de mis textos perdidos [1] es la traducción de un artículo titulado «Cocina caribeña de Cuba», publicado en algún número de la revista Habanera en 1997.
Yo imagino —con perdón de los geógrafos— que el Caribe gastronómico —por la comunidad de sus ingredientes y de sus modos de preparación— comprende la costa del golfo de México (incluido el sur de los Estados Unidos), las costas de las Antillas, la costa norte de América del Sur y la costa atlántica de América Central, y no solo el ámbito de las islas.
Mi plato caribeño preferido es una sopa que los cubanos llamamos ajiaco y cuyo origen se puede remontar a la población nativa anterior a Colón. Se prepara a base de carnes, vegetales, tubérculos y un sofrito, por lo general, con una fuerte presencia de ajíes a los que probablemente debe su nombre.
En América, el ajiaco criollo de los cubanos tiene su variante en el ajiaco colombiano, en el caldo tlalpeño mexicano, en el sanchocho dominicano y en el gumbo de la Louisiana estadounidense, entre otros.
En Europa, sería algo así como una especie de borsch, goulash o solyanka de Europa central y del este; de sopa de vegetales española; de minestrone italiano; de pot-pourri francés; o de sopa inglesa con trozos de vegetales.

[1] Ver «Lost after Translation», 19 de noviembre de 2010.


viernes, 16 de marzo de 2012

Nueva traducción de cocina: postres

Random House Mondadori ha publicado también recientemente mi traducción de 101 Fruity Puds. Se suma a una serie de traducciones gastronómicas que ya completan diez títulos. [1]
Las recetas incluyen postres rápidos y fáciles, de verano, refrescantes, de invierno, para fiestas, y pasteles y tartas.

[1] Ver: «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011; «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011; «Nuevo libro de cocina: cenas», 2 de marzo de 2012; «Nuevo libro de cocina: sopas», 9 de marzo de 2012.

[Imagen: Jane Hornby (ed.): 101 postres con fruta, Grijalbo, 2012.]

viernes, 9 de marzo de 2012

Nueva traducción de cocina: sopas

Random House Mondadori ya publicó mi traducción de 101 Soups & Sides, que se añade a una serie de traducciones gastronómicas que ahora totalizan nueve títulos. [1]
Esta obra incluye sopas rápidas, bajas en grasas, nutritivas y sabrosas, especiales para invitados, platos para acompañarlas y algunos bocados para servir a mediodía.

[1] Ver: «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011; «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011; «Nuevo libro de cocina: cenas», 2 de marzo de 2012.
    
[Imagen: Sharon Brown (ed.): 101 sopas y compañía, Grijalbo, 2012.]

viernes, 2 de marzo de 2012

Nueva traducción de cocina: cenas

Random House Mondadori acaba de publicar mi traducción de 101 Speedy Suppers. Se añade a una serie de traducciones gastronómicas que ya suman ocho títulos. [1]
La obra contiene una selección de recetas rápidas y fáciles de elaborar en quince minutos, recetas para preparar entre semana, recetas con carne, platos especiales, cenas ligeras y postres sencillos.



[1] Ver: «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011; «Segunda edición sobre gastronomía sana», 29 de julio de 2011.          

[Imagen: Jane Hornby (ed.): 101 cenas en un pispás, Grijalbo, 2012.]

viernes, 29 de julio de 2011

Segunda edición sobre gastronomía sana

El sello editorial Grijalbo, de Random House Mondadori, acaba de publicar la segunda edición de mi traducción inglés > castellano de 100 alimentos que curan, editado por Paula Bartimeus, cuyas primeras ediciones en inglés y castellano se publicaron en 2009. [1]
El subtítulo, «Combate las enfermedades más comunes y potencia tu salud», resume su contenido, relacionado con las propiedades medicinales de numerosos alimentos a los que se suman algunas recetas fáciles de preparar y listas de sus nutrientes.

[1] Para consultar otras entradas sobre mis traducciones gastronómicas, ver: «Traducciones gastronómicas»; 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 27 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2009; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010; «Lost after Translation», 19 de noviembre de 2010; y «Nueva traducción gastronómica», 25 de febrero de 2011.

[En la imagen: Paula Bartimeus: 100 alimentos que curan, Grijalbo, segunda edición, julio de 2011.]

viernes, 25 de febrero de 2011

Nueva traducción gastronómica

A la lista de libros de cocina que he traducido, añado hoy Cocina fácil, publicado recientemente por Random House Mondadori. Es una obra editada originalmente en Australia (Easy Gourmet: Impress for Less, My Kitchen Series, Murdoch Books, 2010) con entrantes, platos principales y postres de la cocina internacional.
Mis traducciones gastronómicas incluyen hasta hoy (en orden cronológico): [1]
Nitza Villapol: Cuban Cuisine, Editorial José Martí, 1997.
Nitza Villapol: Cuban Flavor. Typical Creole Cuisine Recipes, Editorial José Martí, 1999.
Paula Bartimeus: 100 alimentos que curan, Grijalbo, 2009.
Jane Hornby (ed.): 101 deliciosas tentaciones, Grijalbo, 2009.
Janine Ratcliffe (ed.): 101 platos del mundo, Grijalbo, 2009.
Sarah Cook (ed.): 101 barbacoas y parrilladas, Grijalbo, 2009.
Kay Scarlett y Kristin Buesing (eds.): Cocina fácil, Grijalbo, 2011.

[1] Ver «Traducciones gastronómicas», 13 de noviembre de 2009; «Más cocina cubana», 22 de enero de 2010; «Más gastronomía, aunque más sana», 29 de enero de 2010; «Nuevo libro de cocina (1)», 5 de febrero de 2010; «Nuevo libro de cocina (2)», 12 de febrero de 2010; y «Nuevo libro de cocina (3)», 19 de febrero de 2010.

[En la imagen: Kay Scarlett y Kristin Buesing (eds.): Cocina fácil, Grijalbo, 2011.]

viernes, 31 de diciembre de 2010

Libros para 2011

Cada diciembre hago un balance de aquellos libros traducidos por mí que se publicarán el próximo año. Hasta ahora, mi lista para 2011 incluye los siguientes:
1. Michelle Moran: Cleopatra’s Daughter: A Novel, Crown, 2009. Traducida con el título La hija de Cleopatra para Flamma Editorial, Barcelona.
2. Toby Cresswell (ed.): 1001 Songs: The Great Songs of All Time and the Artists, Stories and Secrets behind Them, Thunder’s Mouth Press, 2006. Traducción colectiva para Random House Mondadori, Barcelona.
3. Kay Scarlett and Kristin Buesing (eds.): Easy Gourmet: Impress for Less, My Kitchen Series, Murdoch Books, 2010. Traducida para Random House Mondadori, Barcelona.
Aprovecho la ocasión para desearles un ¡Feliz Año 2011! a todos los amigos, colegas, clientes y lectores de este blog.

[En la imagen: Abraham Bosse. Prensa en perspectiva, vista frontal, grabado, 1645.]

viernes, 19 de noviembre de 2010

Lost after Translation

Durante el proceso de reconstrucción de mi currículo profesional, he perdido la pista de algunos de mis últimos trabajos en, y para, La Habana entre 2000 y principios de 2002.
Entre ellos hay textos de gastronomía, como «Cocina caribeña de Cuba», artículo traducido en 1997 para la revista Habanera. También desconozco el destino que tuvieron mis revisiones de estilo en inglés de las obras The King of Lobster. Creations by Maestro Gilberto Smith, escrita por el chef Gilberto Smith Duquesne (1920–2010) con Fernando Fornet y traducida por Lori Nordstrom; y ¡Échale salsita! Traditional Cuban Cooking de Reynaldo González, traducida por Mike Fuller.
The King of Lobster y ¡Échale salsita! Fueron traducciones cotejadas y revisadas editorialmente por mí para la Editorial Casa de las Américas (colección Lo Real Maravilloso), y no se habían publicado aún cuando salí de Cuba en febrero de 2001.
De ¡Échale salsita! solo sé que, en mayo de 2002, sus diseñadores, José Pepe Menéndez y Oscar F. Chuyn, obtuvieron en Cuba una mención del Concurso Nacional de Diseño del Libro en la categoría de Diseño Integral.
Otra edición «perdida» es la revisión editorial de la versión en inglés del libro The Sevilla Hotel: An Always Luxurious Hotel in a Continuous Renovation. A Brief Account of Its History. Revisé esta obra a distancia desde Barcelona para Casa de las Américas en febrero de 2002.
Nunca he visto publicado ninguno de estos textos.

[En la imagen: Cartel publicitario de revista Habanera.]

viernes, 19 de febrero de 2010

Nuevo libro de cocina (3)

La última edición del Diccionario de la lengua española de la Real Academia define tentación como la «Instigación o estímulo que induce al deseo de algo».
Pues acaba de salir de la imprenta mi traducción de 101 deliciosas tentaciones con su variada selección de repostería para preparar en casa en aproximadamente media hora.
Este volumen, editado por Jane Hornby, incluye recetas para preparar bizcochos, bollos, bombas, brazos de gitano, brioches, brownies, crepes, dulces con chocolate, dulces con fruta fresca, galletas, ganache, helados, magdalenas, mármoles, muffins, natillas, pasteles en bandeja, pasteles, pastelillos, pastitas, roscas, roscones, tartaletas, tartas y pastelería general.
El contenido principal de la obra incluye recetas de Europa y América del Norte, aunque muchos de estos postres tienen sus variantes en otras regiones del mundo.
Reconozco mi debilidad por la pastelería, por los donuts y por las crepes estadounidenses del tipo hotcake, calientes, con un trozo de mantequilla y cubiertas con sirope de arce. En las páginas 158–159 de 101 deliciosas tentaciones, hay una receta sumamente provocadora: «Crepes de albaricoques y mantequilla con miel».

[En la imagen: Jane Hornby (ed.): 101 deliciosas tentaciones, Grijalbo 2009.]

viernes, 12 de febrero de 2010

Nuevo libro de cocina (2)

Se acaba de publicar 101 barbacoas y parrilladas, segundo libro de recetas de cocina que traduje en el segundo semestre del año pasado. Editado por Sarah Cook, contiene recetas universales con pollo, cerdo, vaca, cordero, pescado, mariscos, platos vegetarianos y con vegetales, salsas, guarniciones, bebidas y postres. Son recetas para preparar a la plancha, a la parrilla o al horno, y para consumir preferiblemente al aire libre en días de buen tiempo y también dentro de casa.
La barbacoa —el boucan francés para ahumar carnes que dio origen al término bucanero— forma parte de la herencia gastronómica del Caribe. Se supone que el sustantivo barbacoa tiene su origen en la lengua arahuaca que hablaban los aborígenes taínos de las Antillas, cuyos pobladores cocinaban o ahumaban las carnes sobre una parrilla de ramas que se colocaba sobre un agujero cavado en el suelo donde se encendía un fuego para producir las brasas necesarias para la cocción.
El cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo la describió en el Capítulo 10 de su Historia general y natural de las Indias, como «unos palos que ponen, a manera de parrilla o trébedes, en hueco, que llaman barbacoas, y la lumbre debajo». Evidentemente, estas barbacoas, nada tienen que ver con las complejas estructuras que reciben ese nombre en la cocina moderna y que los estadounidenses han popularizado tanto.
El método descrito por Fernández de Oviedo se emplea aún en las zonas rurales de la región del Caribe, sobre todo para asar cerdos a la manera tradicional campesina en los días de fiesta y especialmente para la cena de Nochebuena.

[En la imagen: Sarah Cook (ed.): 101 barbacoas y parrilladas, Grijalbo, 2009.]

viernes, 5 de febrero de 2010

Nuevo libro de cocina (1)

Comienzan a salir de la imprenta mis traducciones del segundo semestre de 2009. La primera de ellas es 101 platos del mundo. Se trata de una selección de recetas de la cocina universal que incluye platos del Mediterráneo, de Oriente Medio, de Europa, de India, de América y de Asia.
El único plato de Cuba incluido es el «sándwich de cerdo a lo cubano libre» (pp. 150–151), versión actual de un sándwich tradicional del país. Recuerdo que todavía, en la década de 1960, mi preferido era una variante del sándwich cubano que se preparaba caliente y medio tostado a la plancha en el restaurante-cafetería Pullman (número 312 de la calle Consulado de La Habana) con un «pan de flauta» de 50 g untado con catsup y mostaza, y bien relleno con lascas de cerdo asado, lascas de jamón de pierna, lascas de queso y tiras de pepino encurtido. Le llamaban «medianoche» y era un tentempié para los trasnochadores antes de irse a casa después de una velada en el cine, en el teatro o por los bares del centro de la ciudad.

[En la imagen: Janine Ratcliffe (ed.): 101 platos del mundo, Grijalbo, 2009.]

viernes, 29 de enero de 2010

Más gastronomía, aunque más sana

En 2009, traduje al castellano el primero de una serie de libros de cocina para el sello editorial Grijalbo. Este título, 100 alimentos que curan, editado originalmente en inglés por Paula Bartimeus, presenta una serie ingredientes —con sus recetas correspondientes— para mantener una dieta sana y equilibrada.
Los productos incluidos en esta obra proceden de todas partes del mundo. Son fruto de la «globalización» gastronómica que hemos ido experimentando en las últimas décadas, y que nos ha permitido descubrir las excelentes propiedades beneficiosas para nuestra salud de vegetales, frutas, granos, judías, legumbres, frutos secos, semillas, hierbas aromáticas y especias que se emplean habitualmente en las cocinas de otras culturas.
En febrero de 2010, aparecerán en librería las primeras ediciones de Janine Ratcliffe (ed.): 101 platos del mundo, Grijalbo, 2009; Sarah Cook (ed.): 101 barbacoas y parrilladas, Grijalbo, 2009; Jane Hornby (ed.): 101 deliciosas tentaciones, Grijalbo, 2009.

[En la imagen: Paula Bartimeus: 100 alimentos que curan, Grijalbo, 2009.]

viernes, 22 de enero de 2010

Más cocina cubana

Volvemos a la gastronomía, uno de los temas favoritos de la casa. Cuando, en 1997, traduje Cuban Cuisine, de Nitza Villapol, al inglés, no podía imaginar el disfrute culinario que sería hacer esa traducción y traducir los encargos posteriores de este tipo de obras a pesar de sus dificultades. [1]
El problema principal de estas traducciones al inglés —como el de todas las traducciones de la cocina hispanoamericana— es terminológico. La dificultad radica en encontrar los términos o formas más apropiados en inglés para los platos, ingredientes, utensilios y procesos locales, que no son propios de las culturas de habla inglesa y que, sin embargo, son constantes en las tradiciones culinarias cubana e hispanoamericana.
Cuban Cuisine, a diferencia de Cuban Flavor: Typical Creole Cuisine Recipes, trata de la cocina contemporánea, con sus variantes modernas de sopas, caldos, potajes, cocidos, granos, carnes, pescados, mariscos, ensaladas, aliños, platos fritos, postres y la forma tradicional cubana de preparar el café criollo.

[1] Ver la entrada «Traducciones gastronómicas» en este mismo blog.

[En la imagen: Nitza Villapol: Cuban Cuisine, Editorial José Martí, 1997.]

viernes, 13 de noviembre de 2009

Traducciones gastronómicas

La cocina de Cuba es fruto del intercambio entre las culturas que han irrumpido en la isla a través de los siglos. A la herencia gastronómica de la población aborigen cubana, desaparecida en el primer siglo de la Conquista —y habituada principalmente al consumo de la yuca—,1 los colonizadores españoles aportaron las costumbres culinarias de la península Ibérica.
Al principio, fueron los ranchos de los soldados, pero, más tarde, se introdujeron las recetas peninsulares más típicas, y hasta las más refinadas, que se preparaban en las casas de los jefes militares y los gobernadores civiles. La trata de los esclavos africanos aportó nuevas formas de cocinar llegadas a través de las esclavas domésticas, que muy pronto sustituyeron a sus amas en las cocinas de la casa y dieron origen a lo que llamamos «la cocina criolla». Después, la oleada de refugiados franceses que huía de Haití aportó elementos de la cocina de Francia y del Caribe, principalmente en el oriente de la isla. Por último, los chinos traídos a trabajar por contrato hicieron también sus contribuciones. Ya entrado el siglo veinte, la influencia de la cocina de los Estados Unidos y de otros países —por ejemplo, de la cocina italiana—, junto a la introducción de nuevos utensilios y equipos de cocina más modernos, completan ese mosaico un tanto abigarrado de influencias combinadas en lo que ahora se llama con todo derecho «cocina cubana».
En el caso de las contribuciones procedentes de las diferentes regiones de España a la cocina cubana, la isla no sólo se ha beneficiado de las aportaciones de conquistadores, colonizadores y colonos, sino de la llegada masiva de grupos sucesivos de inmigrantes después de la guerra de 1898. Durante toda la primera mitad del siglo veinte, cientos de miles de españoles emigraron a Cuba en busca de fuentes de trabajo o de refugio, o en momentos difíciles cuando la guerra en Marruecos o la guerra civil, para enriquecer la isla con sus energías, sus tradiciones culturales y también con las recetas de sus cocinas regionales. Cuando en Cuba, se dice «jamón», casi siempre se habla de jamón canario; al potaje cubano no le debe faltar la butifarra, ni la morcilla, ni el chorizo, ni el lacón. La cocina cubana tiene sus sofritos, sus gazpachos, sus paellas, sus escabeches; sus salsas española, catalana para verdura y queso, y a la madrileña; sus tortillas vascas; sus papas (patatas) a la valenciana; su pisto bilbaíno; sus migas manchegas; sus mahonesas baleares; sus ensaladas a la andaluza y valenciana; sus empanadas españolas, sus cocas catalanas, sus turrones, sus torrijas, sus brazos gitanos, sus buñuelos, sus churros, sus magdalenas, sus sangrías…
Mucho de esto queda recogido en dos obras traducidas por mí al inglés a finales de la década de 1990: Nitza Villapol: Cuban Cuisine, Editorial José Martí, 1997; y Nitza Villapol: Cuban Flavor: Typical Creole Cuisine Recipes, Editorial José Martí, 1999.
Otras de mis traducciones gastronómicas recientes al castellano son: Paula Bartimeus: Cien alimentos que curan, Grijalbo, 2009; Jane Hornby: 101 deliciosas tentaciones, para publicar por Random House Mondadori en 2010; Janine Ratcliffe: 101 platos del mundo, para publicar por Random House Mondadori en 2010; y Sarak Cook: 101 barbacoas y parrilladas, para publicar por Random House Mondadori en 2010.

[1] La yuca o mandioca (Manihot utilissima) es un tubérculo comestible de forma cilíndrica con unos 25 cm de largo y 5 cm de grueso que sirvió de base alimentaria —como el maíz y la patata en otras regiones de América— a las culturas aborígenes de las Antillas.

[En la imagen: Nitza Villapol: Cuban Flavor: Typical Creole Cuisine Recipes, Editorial José Martí, 1999]