viernes, 22 de enero de 2016

¿Traductor o revisor? Una experiencia

Me parece que exponer este tipo de situaciones es una buena experiencia para compartir con los colegas más jóvenes y recién llegados a la profesión. Porque todavía hay algunos clientes prospectivos que no tienen claro cuál es el valor real de una traducción. O quizá sí lo tienen.
La semana pasada recibí la llamada de uno de estos posibles clientes. Me preguntó si podía hacerle la revisión de un texto traducido por él mismo. Lógicamente, rechacé amablemente su encargo, tal como hicieron otros traductores que había contactado antes, según él mismo me informó.
Nunca he sabido cuáles son las capacidades de esta persona para hacer una traducción, pero deben de ser escasas cuando él mismo creyó necesario solicitar la revisión de un traductor profesional. Tampoco tengo claro por qué no acudió a un profesional para traducir su texto en primer lugar.
Sin embargo, sí tengo claro por qué los traductores rechazamos ese tipo de encargo. Es por una cuestión de oficio y de tarifas. Primero, es una cuestión de oficio. Si alguien se cree capaz de traducir, magnífico. Es que, en el fondo, supone que no necesita un traductor. Cree que lo que necesita es un corrector de estilo. Segundo, es una cuestión de tarifas. Si alguien traduce un texto él mismo para ahorrarse tener que pagar la tarifa más alta de una traducción, y pagar en cambio una tarifa mucho más baja por una revisión que convertiría ese texto suyo en el que no confía en un trabajo bien hecho, los traductores lo sabemos y no aceptamos depreciar nuestro trabajo.

[Imagen: Alberto Durero: Der heilige Hieronymus im Gahäus [San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes) en su gabinete], 1514, grabado.]


viernes, 1 de enero de 2016

Índice (julio 2015–diciembre 2015)

Este es el resumen de los contenidos de las entradas publicadas en Cuaderno de trabajo durante su decimosegundo semestre: [1]

Año 2015
Julio
265. Viernes 3. «Índice (enero 2015–junio 2015» [Índice del contenido de las entradas correspondientes al semestre decimoprimero de Cuaderno de trabajo.]
266. Viernes 17. «Nuevos impuestos para 2015 (2)» [Acerca de la nueva rebaja del impuesto sobre la renta de las personas físicas en julio de 2015.]
Septiembre
267. Viernes 11. «Mala praxis, mal cliente». [Acerca de una experiencia real con un mal cliente.]
Octubre
268. Viernes 9. «Mala praxis, mal cliente (2)». [Acerca de la conclusión de una experiencia real con un mal cliente.]
Noviembre
269. Viernes 27. «Caminatas, excursiones y paseos». [Acerca de la publicación de mi traducción en colaboración de Barry Stone (ed.): 1001 caminatas que hay que descubrir antes de morir, Grijalbo, 2015.]
Diciembre
270. Viernes 25. «2015: Perfiles temáticos». [Acerca de los perfiles temáticos trabajados este año (resumen).]

[1] Según datos de Google Analytics, este semestre Cuaderno de trabajo ha recibido visitas desde Alemania, Andorra, Argentina, Austria, Bangla Desh, Bielorrusia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Cuba, Egipto, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Hong Kong, Irlanda, Israel, Japón, México, Nueva Zelanda, Países Bajos, Paraguay, Perú, Reino Unido, Rumanía, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Taiwan, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam.

¡Muchas gracias y feliz año nuevo!

[En la imagen: Abraham Bosse. Prensa en perspectiva, c. 1645, vista frontal, grabado.]


viernes, 25 de diciembre de 2015

2015: Perfiles temáticos

En esta última entrada de 2015, hago balance del trabajo del año. Tal como esperaba, la diversificación temática, más que la especialización, sigue siendo la mejor fórmula para continuar trabajando en condiciones de crisis económica.
Incluyo, por lo tanto, la lista (en orden alfabético) de los temas que hemos traducido y editado a lo largo de este año: administración, autoayuda, bienestar físico, botánica y jardinería, caminatas, cocina y nutrición, catálogos editoriales, consejos para viajeros, consejos sobre fotografía, cosmética, diccionarios escolares, docencia, enfermería, ensayo, guías de viaje, literatura infantil y novelas.
En términos numéricos, las guías de viaje siguen siendo la temática más frecuente.
¡Felices fiestas!

[1] Ver «2014: Perfiles temáticos», 26 de diciembre de 2014.

[Imagen: Giovanni Bellini: San Jerónimo (patrón de traductores e intérpretes)  leyendo, 1505, óleo sobre madera.]


viernes, 27 de noviembre de 2015

Caminatas, excursiones y paseos

El sello Grijalbo (Penguin Random House) acaba de publicar 1001 caminatas que hay que descubrir antes de morir.
Una vez más, he trabajado en colaboración con otros colegas en una traducción para esta serie. En esta ocasión, fueron las páginas 214–265, 484–533 y 738–839 de esta obra editada originalmente en inglés por Barry Stone. Se trata de un libro ilustrado sobre excursiones campestres, senderos patrimoniales, paseos costeros, sendas de montaña y caminatas urbanas.
Otras traducciones de este tipo para este sello fueron: Robert Dimery (ed.) 1001 canciones que hay que escuchar antes de morir; Michael Bright: 1001 lugares que hay que visitar antes de morir; Quentin Blake y Julia Eccleshare (eds.): 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer; Julian Patrick (ed.): 501 grandes escritores; y Robert Farthing (ed.): 501 grandes artistas. [1]

[1] Ver «Cuba traducida», 30 de octubre de 2009; «Guía de grandes artistas», 26 de febrero de 2010; «Guía de grandes escritores», 5 de marzo de 2010; «Guía de literatura para niños», 10 de diciembre de 2010; y «1001 canciones», 4 de marzo de 2011.

[Imagen: Barry Stone (ed.): 1001 caminatas que hay que descubrir antes de morir, Grijalbo, 2015.]


viernes, 9 de octubre de 2015

Mala praxis, mal cliente (2)

En la entrada anterior, comenté el caso de una profesional autónoma y su relación difícil con un cliente que le pagaba mal, que no pagaba en la fecha prevista, cuyos textos eran de baja calidad y que le daba poco tiempo para hacer los trabajos. [1] Hace unos días, supe que, después de que no le habían pagado todavía dos facturas atrasadas, rechazó un nuevo encargo. La reacción de este cliente fue sentirse, cuando menos, ofendido.
Aprovecho el desenlace de este asunto para observar que la «pérdida» de este cliente no es tal. Quien pierde ha sido él, que ha desperdiciado la posibilidad de seguir contando con la colaboración de una profesional con una sólida formación académica y muchos años de experiencia en su actividad, acompañados por un alto nivel de calidad y una puntualidad constante en sus entregas.
Algo va mal en una empresa que no cuida sus relaciones con sus colaboradores más competentes. Percibo que la idea de que siempre hay alguien parado para hacer el trabajo en cualesquiera condiciones, prima en estas malas praxis y priva a algunas empresas del nivel de calidad que sus producciones necesitan.

[1] Ver «Mala praxis, mal cliente», 11 de septiembre de 2015.