viernes, 27 de abril de 2012

Producción de libros en España (2011)


España ha entrado en recesión en 2011 y esta situación, al parecer, se debe prolongar en 2012. Los datos que siguen a continuación reflejan su repercusión en el sector editorial.
Según los datos oficiales que se han publicado en marzo de 2012, la cantidad de nuevos títulos alcanzó en 2011 la cifra de 74.244 (2,6% menos que el año anterior) con un total de 99,8 millones de ejemplares impresos (24,4% menos que en 2011). Es la tirada más baja en los últimos diez años.
Las primeras ediciones bajaron 0,5% y las reediciones 25,3%.
Las traducciones representaron 13,7% (57,7% al inglés). Estas cifras son comparables con las de 2010: 14,4% de traducciones (59,2% al inglés). [1]

[1] Instituto Nacional de Estadísticas: «Nota de prensa», 29 de marzo de 2011 y «Nota de prensa», 27 de marzo de 2012.

[En la imagen: Abraham Bosse. Taller de impresor, c. 1642, grabado.]

viernes, 20 de abril de 2012

Linotipo


Hace algunas semanas, mencioné las «composiciones en caliente con linotipos» [1] en mis primeros años en la actividad editorial, en la década de 1970. Probablemente, mis colegas más jóvenes, que han crecido en la era de la informática, tengan poco o ningún conocimiento de este antiguo sistema de composición de textos en las industrias de la prensa y el libro.
Vi mi primer linotipo en una imprenta durante mi preparación como lector y corrector de pruebas. Era entonces una parte preliminar necesaria e importante del adiestramiento editorial de los redactores de estilo.
Los ordenadores han sustituido a los linotipos, que se han convertido en piezas de museo. Sin embargo, son una etapa significativa de la historia del libro.
Hace algunas semanas, mientras preparaba materiales para mis conferencias, encontré este vídeo. Me trajo gratos recuerdos de mis primeros años de adiestramiento en la plantilla de una editorial.



[1] «Formación editorial: Corrección de pruebas», 30 de marzo de 2012.

[Imagen: Linotipo, grabado publicado en Scientific American, 9 de agosto de 1889.]

viernes, 13 de abril de 2012

Formación editorial: Edición


Después de adiestrados como redactores de estilo, los redactores podíamos ser designados jefes de redacción. Yo dirigí una redacción con diez redactores subordinados. Sin embargo, incluso entonces, seguíamos sometidos por un tiempo al sistema de tutoría del maestro y el aprendiz. En esa ocasión, durante un año, estaríamos bajo la atenta mirada del redactor jefe de la redacción editorial.
Los jefes de redacción se adiestraban entonces para hacerse responsables de todas las funciones de una redacción. Por lo general: preparar y controlar el plan de trabajo de los redactores de estilo, informar en las reuniones semanales del consejo editorial, controlar los cumplimientos de los planes de publicación anual, evaluar manuscritos y preparar el plan de publicaciones del año siguiente, atender las necesidades administrativas de la redacción, ayudar a seleccionar el personal interno de la redacción, mantener un estrecho contacto con los autores, controlar el cumplimiento de las normas de calidad establecidas, tomar decisiones al nivel de la redacción, revisar los manuscritos editados antes de pasarlos a los procesos editoriales siguientes, coordinar el trabajo entre los redactores de estilo y los diseñadores gráficos, revisar los manuscritos editados antes de enviarlos al departamento de producción para su entrega a la imprenta, etc.
Un año después, sustituí a la redactora jefa de la editorial cuando se jubiló. Mis días de preparación habían llegado a su fin. Estaba solo para dirigir un departamento de redacción con cinco redacciones y un departamento de diseño.

[Imagen: Mesa de trabajo medieval, grabado publicado originalmente en G. F. Rodwell: South by East: Notes of Travel in Southern Europe, Marcus Ward, 1877.]

viernes, 6 de abril de 2012

Formación editorial: Revisión de estilo

Mi primer trabajo como redactor de estilo para una redacción editorial fue también parte del sistema práctico de tutoría del maestro y el aprendiz. Bajo la tutela de Ángel Luis Fernández, redactor culto y experimentado, hice la revisión de estilo de mi primer libro: Testimonio de una emigrada. [1]
Nos adiestraban para seguir procedimientos editoriales normados, que incluían el uso de los signos de corrección y edición establecidos. Por aquel entonces, los procedimientos editoriales que había que seguir eran una serie de pasos previstos para completar la revisión de estilo.
Primero se hacía una lectura previa del manuscrito para familiarizarse con la estructura y el contenido del libro, y se comprobaba su uniformidad, la ortografía, la sintaxis, la concordancia gramatical, la puntuación y aspectos básicos de estilo. Las primeras correcciones se hacían con lápiz.
En segundo lugar, se hacía la revisión final del manuscrito con las marcas editoriales definitivas para indicar los cambios; las especificaciones tipográficas para títulos y subtítulos, las sangrías del texto, la composición de las citas y notas; la ubicación de tablas e ilustraciones con sus pies de grabado, etc. Las marcas definitivas se hacían en tinta.
Finalmente, se hacía una rápida lectura final del manuscrito antes de enviarlo al departamento de diseño gráfico. [2]

[1] Edith Reinoso Hernández: Testimonio de una emigrada, Editorial de Ciencias Sociales, 1974.
[2] Ver «Mi primera edición», 8 de octubre de 2010 y «Primera norma cubana de edición», 14 de enero de 2011.

[Imagen: Scriptorium Monk at Work, grabado publicado en William Blades: Pentateuch of Printing with a Chapter on Judges, E. Stock, 1891.]

viernes, 30 de marzo de 2012

Formación editorial: Corrección de pruebas

Como celebro este año el cincuenta aniversario de mis primeros trabajos de interpretación y traducción, creo que es también un buen momento para mirar atrás a mi formación editorial.
Después de traducir durante doce años, entré a formar parte de la profesión editorial en 1974. Fue un período ya hace tiempo olvidado de revisiones de estilo de originales en papel, composiciones en caliente con linotipos, correcciones de pruebas de galeras y de planas, y una combinación de impresiones directas e indirectas.
Los editores y los redactores de estilo en las editoriales trabajaban estrechamente —y hasta conocían personalmente— a los linotipistas y correctores de pruebas de las imprentas. Las artes gráficas eran una parte importante de la industria del libro, aunque su corazón estaba en el departamento de redacción.
El adiestramiento editorial comenzaba al viejo estilo con el sistema de tutoría del maestro y el aprendiz, y una estancia de seis meses en el departamento de correcciones de una editorial. Durante esos meses, ese departamento adiestraba a los futuros redactores de estilo primero como lectores y después como correctores de pruebas de imprenta.
Como lectores, aprendíamos cómo leer en voz alta los textos de los originales para que el corrector pudiese corregir las pruebas de galeras y de planas. El primer libro del que fui lector fue la versión en castellano de Reportaje al pie de la horca, de Julius Fučik. [1]
Como correctores, aprendimos a corregir pruebas y a hacer uso de los signos de corrección. La corrección fue, por lo tanto, la primera etapa de nuestra formación antes de pasar a trabajar en la redacción de la editorial donde completaríamos nuestro aprendizaje.

[1] Julius Fučik: Reportaje la pie de la horca, Editorial de Ciencias Sociales, 1974.]

[Imagen: Theodor Galle: Impressio Librorum (Impresión de libros), hacia 1633, grabado.]