viernes, 8 de marzo de 2013

Viejos y nuevos procesos editoriales (5)


Diseño de cubierta, diseño interior e ilustración
Este proceso en tres pasos lo llevan a cabo los diseñadores gráficos y los ilustradores. Generalmente, es un proceso simultáneo con la revisión de estilo.
Las cubiertas, las sobrecubiertas y las ilustraciones son básicamente un trabajo artístico. Sin embargo, el diseño interior es una combinación de artes gráficas y oficio técnico porque este proceso incluye decidir qué familia tipográfica se va a utilizar (en el texto, las notas y otros elementos del libro); el tamaño (puntos) de las letras para cada división, título y subtítulo; la medida (ancho; largo; sangría; espacio entre líneas, palabras y letras; justificación y separación en párrafos) de la caja tipográfica del pliego de principios, el cuerpo del texto (folio explicativo, títulos y subtítulos, el propio texto, las notas —si las hay— y los folios numéricos), y el final. [1]
Como es natural, se tienen en cuenta las diferencias editoriales entre los géneros (prosa, verso, teatro, obras de referencia).
Por lo tanto, un manuscrito original completamente listo para la imprenta debe haber sido sometido previamente a revisión de estilo y diseñado antes de pasar a los procesos siguientes: la composición de galeras o la maquetación electrónica. [2]

[1] Ver las entradas siguientes sobre terminología: «Términos editoriales: Cubierta», 25 de noviembre de 2011; «Términos editoriales: Hoja», 2 de diciembre de 2011; «Términos editoriales: Página», 9 de diciembre de 2011; «Términos editoriales: Partes», 16 de diciembre de 2011; «Términos editoriales: Pliego de principios», 23 de diciembre de 2011; «Términos editoriales: Cuerpo del texto», 30 de diciembre de 2011; «Términos editoriales: Final», 6 de enero de 2012; y «Términos editoriales: Tipos», 13 de enero de 2012.
[2] Ver “Viejos y nuevos procesos editoriales (1)”, 8 de febrero de 2013; “Viejos y nuevos procesos editoriales (2)”; 15 de febrero de 2013; “Viejos y nuevos procesos editoriales (3)”; 22 de febrero de 2013; “Viejos y nuevos procesos editoriales (4)”, 1 de marzo de 2013.

viernes, 1 de marzo de 2013

Viejos y nuevos procesos editoriales (4)


Traducción y / o revisión de estilo
Una vez que un manuscrito ha sido incluido en un plan de publicaciones, hay dos caminos posibles: su publicación en su lengua original o su traducción. Si se decide su traducción, sería el paso siguiente. De lo contrario, el manuscrito pasaría a revisión de estilo.
Traducción
Los traductores, como los autores, tenían —y aún tienen— que cumplir con los mismos requisitos editoriales cuando presentan sus propios manuscritos traducidos, [1] porque tanto los manuscritos originales como los traducidos pasan por una revisión de estilo en la redacción.
Revisión de estilo
La revisión de estilo de los manuscritos es la primera parte —y la más importante— del proceso de redacción editorial. Cuando se programa la producción de un libro, siempre ha requerido más tiempo que los demás procesos, puesto que incluye una lectura cuidadosa y detallada del texto para encontrar errores ortográficos, gramaticales y sintácticos, [2] y para añadir las normas de estilo editorial.
Antes de los ordenadores, los revisores de estilo trabajaban sobre los manuscritos mecanografiados a dos espacios. Las correcciones se hacían en los espacios en blanco entre las líneas.
Con los manuscritos generados por ordenador, su trabajo se puede hacer exactamente de esa forma sobre papel. Las correcciones se introducen posteriormente en sus versiones electrónicas. O se puede hacer la revisión de estilo en pantalla.
La edición en pantalla tiene tres ventajas básicas: ahorra tiempo, aumenta considerablemente la productividad del revisor y elimina procesos anteriores.
Estos cambios se tratarán más adelante, después de comentar el paso siguiente: el diseño de la cubierta, el diseño interior y la ilustración. [3]

[1] Es decir, antes de los ordenadores: manuscritos completos y limpios, a dos espacios y mecanografiados en papel de tamaño estándar y de buena calidad. Ahora, después de los ordenadores, manuscritos completos impresos a dos espacios en papel de tamaño estándar y de buena calidad con su versión electrónica en discos magnéticos, CD o DVD.
[2] Por ejemplo, faltas de concordancia, malas construcciones sintácticas, exceso de palabras o frases, redundancias, repeticiones de palabras…
[3] Ver “Viejos y nuevos procesos editoriales (1)”, 8 de febrero de 2013; “Viejos y nuevos procesos editoriales (2)”, 15 de febrero de 2013; y “Viejos y nuevos procesos editoriales (3)”, 22 de febrero de 2013.

viernes, 22 de febrero de 2013

Viejos y nuevos procesos editoriales (3)


Evaluación editorial del original para decidir su publicación
Este ha sido, y sigue siendo, el paso más importante de todo el proceso de publicación de un libro. Es la parte del proceso editorial que, básicamente, no ha cambiado mucho. La lectura del manuscrito original presentado por un autor es una evaluación que permite determinar si tiene los méritos necesarios para publicarlo. También contribuye a determinar dónde cabe —si es que cabe— dentro del perfil de la editorial.
Esta evaluación, sin embargo, nunca ha sido suficiente. Una vez que la redacción ha aprobado el manuscrito para su posible publicación futura, el departamento de producción debe determinar sus costes y el departamento comercial debe determinar sus posibilidades en el mercado del libro. La mayor parte de este estudio del mercado se hace consultando con los libreros, quienes, después de todo, son los que están en contacto directo con el público lector (comprador) y están interesados en adquirir una cantidad determinada de ejemplares de un libro de éxito que se venda bien.
En resumen, cuando un original llega a la redacción, su futuro depende de su calidad literaria, de su análisis de coste-beneficio y de su pronóstico de venta en el mercado.
Una vez que un manuscrito tiene una respuesta positiva en estas tres evaluaciones, el próximo proceso es su traducción, su revisión de estilo, o ambos. [1]

[1] Ver “Viejos y nuevos procesos editoriales (1)”, 8 de febrero de 2013 y “Viejos y nuevos procesos editoriales (2)”, 15 de febrero de 2013.

viernes, 15 de febrero de 2013

Viejos y nuevos procesos editoriales (2)


Entrada del original a la redacción
Cuando los autores envían sus manuscritos a los editores y los proponen para su publicación, se les pide que cumplan determinadas reglas. Para eso están los manuales de estilo. [1]
Antes de la llegada de los ordenadores, estas reglas incluían algunos requisitos para presentar los manuscritos. Básicamente se les pedía que los entregasen completos. Esto quiere decir: que debían incluir todas las partes del libro. [2]
Muchos editores pedían dos ejemplares legibles del manuscrito que se iba a componer: un original mecanografiado para su evaluación, edición, revisión de estilo y marcaje tipográfico, y una copia con papel carbón para diseño y planificación. Los manuscritos entregados debían estar limpios, a dos espacios y mecanografiados en papel de tamaño estándar y de buena calidad. Los manuales de estilo daban más detalles.
En la actualidad, con los ordenadores, estos requisitos han cambiado con el procesamiento informático del los textos. Hoy, la mayoría de los editores solicitan dos copias legibles y completas del manuscrito —las llamamos copias impresas o impresiones—: una copia tecleada para evaluación y edición, una segunda copia tecleada para diseño y planificación de la producción y una versión electrónica en discos magnéticos, CD o DVD para su revisión de estilo electrónica o en pantalla. Los manuscritos completos generados por ordenador presentados también deben ser impresos a dos espacios en papel de tamaño estándar y de buena calidad. Los demás detalles se pueden consultar en los manuales de estilo.
Si, en cualquiera de los dos casos, se aceptaba o se acepta el manuscrito para su proceso editorial, entonces el próximo paso era o será su lectura en la redacción para decidir su publicación. [3]

[1] Ver por ejemplo: Dolors Escoriza: Manual de estilo de Editorial Planeta, 1998; Editorial Océano: Manual de estilo Océano, 1992; Mario Muchnik: Normas de estilo, 2000; El País: Libro de estilo, 2002; y El Periódico de Cataluña: Libro de estilo, 2002 (Hay una versión en lengua catalana.).
[2] Estas partes son: portada, índice de contenido, textos preliminares, texto completo de la obra, apéndices, notas explicativas, glosario, bibliografía, índice de nombres, pie de grabado, tablas e ilustraciones.
[3] Ver «Viejos y nuevos procesos editoriales (1)», 8 de febrero de 2013.

viernes, 8 de febrero de 2013

Viejos y nuevos procesos editoriales (1)


Antiguamente —hasta la llegada de los ordenadores— los procesos editoriales eran mucho más complejos y lentos. Seguían, más o menos, la secuencia siguiente:
1. Entrada del original a la redacción.
2. Evaluación editorial para decidir su publicación.
3. Traducción.
4. Corrección de estilo.
5. Diseño de cubierta, diseño interior e ilustración.
6. Composición de galeras.
7. Corrección de galeradas.
8. Composición de planas.
9. Corrección de pruebas de planas.
10. Imposición de los pliegos.
11. Revisión de los pliegos.
12. Envío a imprenta.
El ordenador ha modificado sustancialmente los procesos y los tiempos de la manera siguiente:
1. Entrada del original a la redacción.
2. Evaluación editorial para decidir su publicación.
3. Traducción.
4. Corrección de estilo.
5. Diseño de cubierta, diseño interior e ilustración.
6. Maquetación electrónica.
7. Corrección de pruebas.
8. Imposición de los pliegos.
9. Envío a imprenta.
Más adelante volveremos sobre el tema.

[En la imagen: Jost Amman: Der Buchbinder (El encuadernador de libros), 1568, grabado.]